MI PENSAMIENTO....

Considero que cada boquilla es una verdadera obra de arte, la toco y la observo minuciosamente hasta que ella misma me sugiere en cual dirección ir, cuales aspectos modificar para conseguir un resultado excelente. Por esta razón no existen dos blanks que llevarán dos boquillas idénticas, así como no existen dos boquillas iguales ni en la forma ni tanto menos en el sonido, cada una es única e inimitable.

No confío demasiado en las medidas, en los scanner o máquinas cnc, sino en resultados objetivos que se perciben poco a poco mientras la boquilla viene modificada: Soy un clarinetista y por eso toco, trabajo y toco de nuevo cada boquilla hasta a llegar al objetivo deseado. A veces, para conseguir satisfacer a pleno las expectativas del músico, modifico mi manera de tocar en base al estilo, a la postura y al material que usa el clarinetista con el que colaboro en ese momento.

Mi idea es la de acompañar al artista en su camino de evolución del sonido, permitiéndole tener a disposición una boquilla cómoda, que le permita expresarse a lo mejor, sin impedimentos, cantar feliz y satisfecho de la calidad y del control de su propio sonido.

Las boquillas acabadas a mano no son la moda del momento, en pasado todos las tocaban hasta que llegaron las modernas tecnologías de producción. La industrialización ha acelerado la producción, a expensas de la calidad. La motivación principal es clara para todos: "la máquina no puede tocar"; es imposible llegar a una boquilla equilibrada in toda sus formas y características sin probarla, sin tocarla. Ninguna máquina podrá alcanzar la habilidad de un artesano, sea por la forma extremamente complicada que por las múltiples proporciones de medidas infinitesimales (0,001 mm).

"... el sonido del clarinete aunque en el pianísimo flotaba encima de la orquesta llegando nítido con la misma intensidad sea al último sitio de la platea que en lo alto de la galería..."

Son éstas las frases que desde la infancia me han impresionado. Cada uno de nosotros ha oído hablar y ha leído de clarinetistas que ya a inicios del siglo '900, con materiales limitados, con falta de tecnología, conseguían tener gran proyección con sonidos excepcionales en el timbre y en el color.

He estudiado técnicas y formas adoptadas en pasado por los mejores artesanos, he tratado de captar aquellos particulares que paso a paso, en el curso del siglo, acompañaban la evolución de las boquillas, las novedades abandonadas para facilitar y acelerar la producción condicionada por el uso de máquinas o para facilitar la impostación y el acercamiento del clarinetista; pero como bien sabemos, simplificar, facilitar demasiado el instrumentista no es compatible con la posibilidad de obtener un sonido rico, bruñido con peso. Otras buenas ideas en pasado no se adoptaron porqué si de una manera mejoraban la proyección del sonido de la otra hacían la boquilla desigual e imposible de controlar.

Hoy gracias a la tecnología y al desarrollo de nuevas técnicas de construcción y de medición, puedo proponer algunas soluciones abandonadas en el pasado, obteniendo boquillas de gran proyección que mantienen una excelente igualdad entre los registros, facilidad de ataque y óptimo control del sonido.

Una forma que se abandonó, seguramente una de las más evidentes aún a los menos expertos, es la cámara interior a V, o como la llamaban en pasado, a A invertida; la mayoría de las boquillas del '900 adoptaban esta cámara, luego, poco a poco, entre 1950/70 la A se transformó en H:

los lados interiores lentamente se han convertido en paralelos //.

Por esta razón divido mis modelos en dos grandes categorías, una con cámara interior a V y la otra a H, representada en mi caso con el símbolo paralelo //.

Hard Rubber: es el material más apreciado por artesanos y artistas, fácil de trabajar sea a máquina como a mano, produce un sonido bruñido, cálido y capaz de amplia flexibilidad de timbre y de color.

Existen diferentes mezclas de caucho vulcanizado, indiferentes a la humedad pero no a la temperatura y sobretodo no todas tienen el mismo timbre y las mismas vibraciones.

La vulcanización de la goma natural (o sea la adición de un mínimo porcentaje de azufre al látex del árbol de caucho, seguido por calentamiento) se ha descubierto en el 1840.

En principio se usaba solo goma natural, pero ya en 1930 empezaron a añadir aceleradores y gomas sintéticas al compuesto. Luego, en 1970 la Agencia de Protección Medioambiental ordena producir caucho vulcanizado con mucho menos azufre respecto a los porcentajes utilizados a mitad del siglo. Todo esto nos permite comprender la gran evolución de las boquillas de caucho vulcanizado en el tiempo y por cual razón hoy no sea posible reproducir la misma mezcla de las boquillas de Chediville, Kaspar, Selmer.... construidas con la más alta calidad de goma.

Hans Zinner argumenta que el caucho vulcanizado con el que construye sus blanks está compuesta por goma natural con una mezcla muy parecida a la utilizada por Chedeville; efectivamente trabajando una boquilla con papel abrasivo, se nota un color con tendencia amarilla, lo que no he encontrado en otros blanks.

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- Storti Clarinet Mouthpiece ottobre 2016 -